¿Qué es la Terapia Gestalt?
A veces sabemos que algo no está bien, pero no sabemos exactamente qué nos pasa.
Sentimos ansiedad, cansancio, tristeza, bloqueo o una sensación difícil de explicar. O quizá repetimos determinadas situaciones en nuestras relaciones, nos cuesta poner límites, tomar decisiones o simplemente sentir que estamos viviendo de una manera coherente con lo que necesitamos.
La Terapia Gestalt propone algo sencillo y, a la vez, tremendamente profundo: detenernos y escucharnos.
Volver al presente para escucharnos
La Terapia Gestalt es un enfoque psicoterapéutico que pone especial atención en la experiencia presente: en lo que sentimos, pensamos y hacemos aquí y ahora.
Lejos de otros enfoques que buscan únicamente comprender intelectualmente por qué nos ocurre algo, también invita a observar cómo lo vivimos en el cuerpo, qué emociones aparecen, qué necesitamos y de qué manera nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestro entorno.
El cuerpo puede darnos información a través de una tensión, una sensación de vacío, un nudo en el estómago, una dificultad para respirar o un cansancio que no conseguimos comprender. Es como una guía que nos invita a poner palabras a las emociones. Estas también pueden aparecer de formas muy diversas.
La Gestalt crea un espacio para acercarnos a todo ello con curiosidad y sin juicio. Es como un laboratorio de exploración de nuestro ser.
¿Para qué sirve la Terapia Gestalt?
La Terapia Gestalt puede acompañar diferentes momentos y dificultades de la vida. Puede ser útil cuando sentimos que estamos atravesando un periodo de cambio, cuando queremos comprender mejor nuestras emociones o cuando determinadas situaciones se repiten y no sabemos cómo abordarlas.
Puede ayudarnos, entre otras cosas, a:
Conocernos mejor y reconocer nuestras necesidades.
Identificar y comprender nuestras emociones.
Aprender a poner límites y expresar lo que necesitamos.
Mejorar la relación con nosotros mismos y con los demás.
Observar patrones de comportamiento que ya no nos resultan útiles.
Acompañar momentos de cambio, crisis o transición.
Explorar bloqueos que nos impiden avanzar.
Desarrollar una mayor conciencia corporal y emocional.
Encontrar formas más auténticas de relacionarnos y de estar en el mundo.
Hay personas que temen que van a convertirse en “otra persona”, pero en realidad, se trata de poder estar más cerca de quienes somos realmente.
El cuerpo también forma parte de la Terapia Gestalt
En Terapia Gestalt, el cuerpo tiene un lugar importante. A veces una emoción que no hemos podido expresar queda reflejada en nuestra manera de respirar, de movernos, de tensar determinadas partes del cuerpo o incluso de ocupar nuestro espacio. Hay varios enfoques terapéuticos que pueden abordarse con el cuerpo, como por ejemplo la Bioenergética.
Prestar atención a estas señales puede ayudarnos a descubrir aspectos de nuestra experiencia que todavía no hemos podido poner en palabras. La atención a estas señales o sensaciones nos invita a acercarnos a ellas con respeto y preguntarnos:
¿Qué está ocurriendo en mí?¿Qué necesita ser escuchado?¿Qué estoy sosteniendo que me resulta demasiado?
Estas preguntas permiten abrir una puerta hacia un mayor conocimiento de nosotros mismos, en lugar de ser algo que tenemos que combatir y que genera una lucha interna que puede ser agotadora.
Un espacio para lo que todavía no tiene palabras
En nuestro día a día estamos acostumbradas a funcionar, resolver, cumplir y seguir adelante y a menudo no queda mucho espacio para detenernos y mirarnos por dentro.
La terapia ofrece precisamente ese lugar: un espacio donde poder bajar el ritmo y prestar atención a aquello que normalmente queda en segundo plano. Por ejemplo, aquello que no hemos dicho porque hemos aprendido a callar, o lo que sentimos pero no sabemos cómo expresar o lo que necesitamos y todavía no nos permitimos reconocer.
Con frecuencia, las respuestas no llegan en una primera sesión, sino que requiere un tiempo de escucha para poder darnos cuenta de lo que está pasando dentro de nosotros.
La Terapia Gestalt: más conciencia, más libertad
Uno de los principios fundamentales de la Gestalt es que cuando aumentamos nuestra conciencia podemos ampliar también nuestras posibilidades de elección.
Cuando empezamos a reconocer cómo reaccionamos, qué necesitamos, qué evitamos o qué patrones repetimos, podemos empezar a relacionarnos con todo ello de una manera diferente. No porque tengamos que controlar nuestras emociones o cambiar nuestra forma de ser, sino porque comprendernos nos permite elegir con mayor libertad.
Por eso la terapia es un proceso de descubrimiento: una oportunidad para conocernos, aceptar lo que somos y encontrar nuevas maneras de estar en relación con nosotros mismos, con los demás y con la vida.
La Terapia Gestalt es un camino para volver a ti
La Terapia Gestalt es una manera de aprender a hacernos mejores preguntas. De manera gradual aprendemos a detenernos, respirar, sentir el cuerpo, escuchar nuestro discurso interno. Al desarrollar estas sencillas y profundas herramientas de conexión, descubrimos progresivamente qué necesitamos y qué queremos hacer con lo que estamos viviendo. Así que no es una terapia que busque obtener respuestas, sino en abrirnos a la escucha para que las respuestas vayan surgiendo.
Cuando las personas dejamos de luchar contra lo que sentimos y empezamos a escucharlo, podemos comenzar a relacionarnos con nuestra experiencia de una manera más amable, consciente y auténtica.
Por eso leerás a menudo que la terapia puede ser ese espacio para volver a ti.
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